
Diego, de 10 años, siempre fue un niño curioso y participativo. Pero hace unos meses, su madre notó un cambio: bajó su rendimiento en clase, se quejaba de dolor de cabeza y evitaba leer en voz alta. Los profesores pensaban que se trataba de falta de atención. Sin embargo, su madre decidió buscar otra explicación.
Una recomendación la llevó a Óptica Vision Home. En la consulta, el especialista detectó astigmatismo moderado. Diego no veía bien la pizarra y eso afectaba su confianza, aunque él no supiera expresarlo. Fue como encontrar la pieza faltante del rompecabezas.
La adaptación a los lentes fue rápida. A las pocas semanas, Diego volvió a participar activamente, sus calificaciones mejoraron y, sobre todo, volvió a disfrutar del aprendizaje.
Este caso muestra la importancia de las revisiones visuales en la infancia. Detectar a tiempo estos problemas puede cambiar la experiencia educativa de un niño y su autoestima. Para Vision Home, cada historia como la de Diego es una razón más para seguir educando sobre salud visual.
